De buenas noches…

Siempre en estas fechas tengo la misma sensación.

¿Ya ha pasado un año? Volao…

La gente suele esperar al Año Nuevo para hacer sus propósitos, yo para el año que viene como no los tengo… no es que no tenga propósitos, sino que mis propósitos lo son, hoy, mañana y dentro de doscientos días.

Aunque los que si los tenéis y esperáis al primero de año no me parecéis peores personas, solo faltaría, es más, me divierto mucho con vuestros, dejo de fumar, me apunto al gimnasio y bla, bla, bla…

Creo que a estas celebraciones les falta algo muy importante, originalidad.

Al menos en mi familia.

¿Adivináis lo que está cocinando mi madre? Efectivamente, pavo.

Pues eso es a lo que voy.

Como creo que cambiar las costumbres de mi familia va a ser complicado, pues sencillamente las disfruto, porque eso si, respeto a la gente que no le gusta la navidad, a mí tampoco me gusta, pero tampoco me gusta jodersela a nadie, si mi madre hace pavo, me lo comeré encantado y la diré lo riquísimo que esta, porque lleva todo el día preparándolo y hay que ser agradecidos.

A lo que iba, como creo que cambiar las costumbres de mi familia será complicado, he pensado buscar una familia nueva, para celebrar una navidad original.

En nuestra futura navidad, se cena en pijama, para estar más cómodos, la idea es pasar una noche buena, no una noche guapa, ¿me entendéis?.

Nuestra futura navidad empezaría el 23, cuando quedaríamos todos juntos para ir a comprar lo que todos juntos fuéramos a cocinar en estos días. Porque a mí eso de que solo uno se de la paliza a cocinar mientras los demás charlan y picotean, no me gusta.

Y una vez este la comida preparada, llega el momento del minuto de la risa.

Es parecido al minuto de silencio, se hace en homenaje a los que ya no están, pero no lo hacemos callados y pensando en lo mucho que los echamos de menos.

Nuestro minuto de la risa es una locura autentica, todos tienen que decir en voz alta una anécdota de la persona a la que quieran brindar su minuto de la risa, y pensareis, entonces no es un minuto, si cada uno cuenta una anécdota menuda minutada… no, porque la anécdota se cuenta a la vez, yo me imagino a toda mi familia hablando a la vez a gritos y me muero de la risa, pues de eso se trata, reírse por los que ya no están y tuvimos el privilegio de conocer.

Me vais a perdonar y no quiero ofender a nadie, pero un muerto es un muerto, lo que importan somos los vivos que nos quedamos echándoles de menos, pues echémosles de menos igualmente pero acordándonos de los grandes momentos vividos, como un empujón para seguir, por ellos y por nosotros.

Durante la cena, nada de tele. Estoy seguro que a José Mota no le importara que vea su especial de Nochebuena otro día, y con mi familia, que siempre es divertido, pero no es el mejor momento.

Tras la cena, me refiero a cena como el tiempo que empleamos en terminar con lo cocinado, y este tiempo puede durar… lo que sea, llega el momento de tirarnos al suelo, encender una cachimba y llenar con palabras cada rincón.

La Cachimversion consiste en encender una cachimba, y el que fume, está obligado a hablar, y el resto a escuchar, entre calo y calo nos puede contar lo que quiera, pero algo, y los demás, a escuchar, por supuesto que se puede interrumpir, y hacer apartes, básicamente lo único que no se puede es montar micro-conversaciones paralelas, esta es la Nochebuena Fuenteovejuna, todos a una.

Kaly
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2 Responses to De buenas noches…

  1. gonlos says:

    Yo me apunto a una Noche Buena de esas

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