Capitulo 10, El que se fue a Sevilla…

Perdió su silla, de siempre se ha dicho, el que se fue a Sevilla, perdió su silla.

Hoy mas que nunca tiene un doloroso sentido.

Es una de las razones por las que yo no me iría nunca a Sevilla, ¿y si me pierden la silla? Pues imagínate que pifostio, yo, bajándome del autobús, y sin silla, ¿Qué haría? , supongo que me arrastraría cual serpiente hasta dar tanta pena que alguien me conseguiría una, pero claro, me iría con ella a la puerta del isla mágica, y seguro que vendría el tito MC y me la robaría, es un tipo sin escrúpulos, so capuuuuuso, al que puedes llamar prostituto, es astuto, el pone y el quita, mira…

En fin, pues eso, que para no verme envuelto en una desagradable situación, decidí que nunca viajaría a Sevilla.

Decidí levantarme cada mañana a las 5, por que de siempre se ha dicho, que al que madruga dios le ayuda, ¿Por qué dios no me devolvía la capacidad de anda? si madrugaba cada mañana.

Cogi un vuelo a Membata, y cuando el avión alcanzo su máxima altura, pregunte.

– Dios, ahora que estoy cerca de ti, quisiera preguntarte si cada mañana me levanto a las 5, por que todo el mundo me ha dicho que al que madruga dios le ayuda,¿ por que no puedo caminar?

– Hijo – me dijo- eso es por que a veces, lo que dice la gente es una soberana gilipollez, y no hay que hacer caso.

Aquel momento cambio mi vida, fue cuando entendí, que lo que la gente diga a mi me la trae floja, y siempre me la traerá.

Estaba sonriendo por haber comprendido aquello, cuando el avión empezó a temblar, las mascarillas salieron del techo, y un golpe mas fuerte partió el avión, cuando me desperté en una playa, con la columna partida, al contrario que John Locke, yo no volví a caminar.

Fue en ese accidente cuando por décima vez, me quede en silla de ruedas.

Kaly
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