De no pisar la hierba.

Vuela la sonrisa de una boca, fluye, por todo mi cuerpo el ritmo de la planta sagrada, con su aroma verde, es la guinda del pastel fabricado con buena compañía y risas que llenan el alma, tostado al sol esta el espíritu del que al cuerpo no pertenece y vuela en el avión de la imaginación que lo mismo es una gran colibrí como una diminuta alfombra, con un parpadeo de ojos quemo al sol de julio todo lo que mi mente ensucio, ahora solo me mezo con buenos momentos, estallo en mil carcajadas, y solo con tenerte a mi lado.

Kaly

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