De prohibiciones.

Como solo eran unos críos, a nadie le importó.

Tras meses de obras en el pueblo  por fin el puente estaba construido. Una espectacular obra que salvaba el rio y comunicaba por fin el pueblo con la ciudad. Era la guinda a un proyecto que pretendía Ciudizar* el campo.

Los chicos y chicas del pueblo habían aguantado meses de obras, sin poder gamberrear apenas, por las molestias que ocasionaban excavadoras, trailers, y esas mierdas.

En pleno discurso del ministro de turno, los niños empezaron a hacerse hueco entre los adultos para cumplir su sueño, pero algo los retuvo de golpe.

“Prohibido saltar al rio desde el puente”

¡UNA PROHIBICIÓN!

Sus hermanos mayores les habían contado tantas historias sobre las prohibiciones que una vez que tuvieron una delante… se echaron a temblar.

El hermano de uno nunca había vuelto al pueblo por saltarse una, el de otro, murió, y más de la mitad no habían podido ver a sus amigos en meses también por lo mismo.

Entre enhorabuenas, aplausos y fotos, unas caras adquirían la más triste de las expresiones.

Como solo eran unos críos, a nadie le importó.

Al día siguiente, los niños y niñas se reunieron en el rio. Observaron el puente durante horas, trepaban unos metros por sus pilares, y se lanzaban al rio, cada uno llegó un poco más alto y más hondo que el anterior, comprobaron, que era mucha la profundidad hasta llegar al fondo, descubrieron, que si un muchacho vigilaba la carretera, se veía venir cualquier vehículo en ambas direcciones…

¿Por qué estaba prohibido saltar del puente? No podían entenderlo, y preguntaron.

A sus padres, madres, tíos, abuelos, primos, hermanos… hasta al alcalde.

Como solo eran unos críos, a nadie le importó.

Tras un acalorado debate, se llegó a una decisión.

Buscarían una piedra, la más grande y pesada que pudieran, más alta que el niño más alto, y más gruesa que el niño más grueso. Y cuando la encontraron, la subieron al puente, y cuando la lanzaron, los chicos que buceaban comprobaron que incluso la piedra más alta y más gruesa que cualquier niño o niña del pueblo llegaba al fondo descendiendo suavemente.

Decidieron posteriormente que todos debían saltar a la vez, y lo hicieron… nadie murió, se lesiono, ni resulto castigado. Habían ganado a la prohibición, se habían convertido en revolucionarios.

Como solo eran unos críos, a nadie le importó.

*Ciudizar: Dícese de la acción de convertir en mierda lo que antes era un lugar tranquilo.

Kaly
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