De un pequeño hueco.

Acurrucado en aquel espacio diminuto, apenas podía moverse, pero él siempre le veía sonreír desde el otro lado del cristal, cada día, cada vez que le miraba, siempre le veía sonreír.

¿Por qué sonreía?…

Todos le decían que era un antipático, pero a él siempre le sonreía.

¿Por qué le sonreía?…

Se burlaba, estaba seguro que se burlaba de él, no podía ser de otra manera, se levantaría e iría hasta allí para decirle que dejara de sonreír al verle…

Pero cuando estuvo delante, lo entendió.

Kaly

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