Skatepark

Aquel olor era inconfundible, hierba.

Busque su origen y le encontré a él, la noche era fría y estaba acurrucado en un rincón, cubría su cabeza con la capucha de la sudadera en la que escondía una mano buscando un poco más de calor.

Tras otra calada se escondió tras el humo, y cuando el aire se lo llevó, descubrí en su rostro una sonrisa.

–          ¿Fumas?

–          Oliendo como huele, si.

No me puse nervioso hasta que vi sus ojos, su mirada se grabó en mi mente y nunca he vuelto a olvidarla.

Porro a porro vimos amanecer,  recuerdo que él no podía parar de reír mientras me caía una y otra vez, haciendo un manual me resbale y mi espalda choco de golpe contra el suelo, me quede allí tumbado un rato, oí sus tabla pararse a mi lado, se arrodillo, me beso, volvió a su tabla y se marchó .

Estaba tan colocado que no reaccione, me quede un rato más mirando las nubes mientras recordaba el beso que me acababa de dar sin entender su brevedad y sonriendo por lo inesperado, no tenía esperanza de encontrarle cuando me incorpore, y así fue, allí no había nadie, solo estaba yo, y su recuerdo, ni siquiera sabía su nombre…

 

Kaly
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