De una curiosa profesión.

Miras el reloj, llegas tarde…

Para seguir alegrándote el día, llueve, pero espera, tienes tanta suerte, de la mala, que anoche algún gracioso decidió romperte el retrovisor del coche.

Te conformas pensando “podría ser peor” y hasta sonríes, sabes que alguien tendrá un día más malo que el tuyo.

Cuando estas en la autopista, atasco, y en la radio otro estúpido debate sobre la crisis.

– A mí que me importa vuestra puta crisis – gritas dentro del coche-.

Fue por esa facilidad para encenderte por la que te encargaron este tipo de trabajos.

La crisis no va contigo, tú no vives de esos dineros.

Tras varias llamadas y un par de paradas has llegado a tu destino.

Piensas que estaría bien que ese tipo saliera cuanto antes, con un poco de suerte podrás pasar por la casa de apuestas antes de ir al futbol, pero, desde que te levantaste ya sabias que hoy no era tu día, y las colillas que se amontonan en el cenicero de tu coche dan cuenta de las horas que llevas esperando.

Algo llama tu atención, un hombre sale del portal que estas vigilando, en lo que piensas si será él o no ya te has dado cuenta que lo es, bajas rápido, llueve, que imagen tan bucólica.

Abordas al sujeto…

– El jardinero te manda recuerdos – dices con el primer golpe que le tira al suelo -.

El segundo golpe le rompe un diente, con el tercero su sangre empieza a salpicar tu ropa, el cuarto y el quinto le hacen suplicar, y en el sexto, ha comprendido que las deudas, depende con quien, cuanto antes mejor… tú ya has acabado tu trabajo.

Kaly
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One Response to De una curiosa profesión.

  1. Rober says:

    Te me has vuelto, con el autismo informático, guionista de Los Soprano?? Que grande…

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